Ulán Bator, Mongolia, 25 de agosto de 2026

MPSMAyA – VSHASByR.- Bolivia participa activamente en la 17.ª Conferencia de las Partes de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (COP17 – UNCCD), que se desarrolla en Ulán Bator, Mongolia, llevando al escenario internacional una agenda centrada en la seguridad hídrica, la lucha contra la sequía, la gestión sostenible de las cuencas y la resiliencia de los territorios.

En representación del Estado Plurinacional de Bolivia, la viceministra de Seguridad Hídrica, Agua, Saneamiento Básico y Riego, Ing. Viviana Mariscal Montaño, participa en reuniones de alto nivel, espacios ministeriales y encuentros bilaterales orientados a fortalecer la cooperación internacional y movilizar recursos para enfrentar los impactos de la desertificación, la degradación de tierras, la sequía y el cambio climático.

Durante el Día del Agua de Mongolia, Bolivia planteó vincular la lucha contra la desertificación con la seguridad hídrica, impulsando un Programa de Financiamiento Global para la Resiliencia Hídrica de Cuencas Frágiles, que permita proteger fuentes de agua, humedales y zonas de recarga, además de promover la siembra y cosecha de agua y la infraestructura verde.

Asimismo, Bolivia propuso mecanismos de financiamiento directo, ágil y no reembolsable para comunidades y pequeños productores, junto con alternativas como el canje de deuda externa por restauración de cuencas y protección hídrica.

En una reunión bilateral con Andrea Meza Murillo, secretaria Ejecutiva Adjunta de la UNCCD, se abordaron oportunidades de cooperación y financiamiento para enfrentar la sequía, además de la posible incorporación de Bolivia al Riyadh Global Drought Resilience Partnership.

La participación boliviana también permitió avanzar en iniciativas de cooperación, entre ellas el proyecto EU/WOP Resilient Sucre, orientado a fortalecer la resiliencia y la gestión del agua.

Desde Ulán Bator, el Estado reafirma su compromiso con la protección del agua, la restauración de cuencas y la resiliencia de los territorios, convocando a la comunidad internacional a pasar de las declaraciones a acciones concretas y movilizar recursos para las comunidades más vulnerables.